Hace meses, cuando aun no habías llegado, pensé en escribir aquí, aquellas cosas que me fueran ocurriendo, finalmente el tiempo se ha ido precipitando sobre mi, pasando los días, las semanas y los mese sin darme cuenta.
Ahora que ya tienes 7 meses y que dispongo de algún tiempo ocioso más (tampoco demasiado), me propongo dejar plasmado el hilo de mis pensamientos y que mejor manera que comenzar con el sentimiento de plenitud y alegría que me invadió el pasado viernes al salir del empleo.
Todo llegó como un torrente de ideas a mi cabeza, dandome cuenta de todo lo bueno que me rodea y que normalmente pasa desapercibido, ahora mismo puedo decir que soy FELIZ, dicen que este sentimiento es efímero, a mí aun me dura...
Tengo todo lo importante que soñé, mi familia se encuentra bien y unida, tengo un marido que aun que no se lo diga es maravilloso y lo que más me llena un Hijo fantástico que alumbra mis días ya sean las 6 de la tarde o las 5 de la mañana.
He cambiado, en apenas unos meses mi escala de valores ha cambiado de forma radical, deben ser las consecuencias de tener a una personita que depende totalmente de ti, y a la que deseas proteger de todo lo malo que nos rodea.
Todo se desvanece cuando me asomo a tu cuna y tu sonrisa hace que el día más sombrío parezca un día de primavera, o cuando con solo mirarte me regalas una de tus preciosas sonrisas.
Ahora lo que más me importa eres tú, me he dado cuenta de que me cuesta hablar de otra cosa, cuando me preguntan que tal me ha ido el día, mis respuestas se limitan a muy bien, se ha comido todo, se ha hechado buenas siestas o hemos jugado a tal o cual cosa... nuestro cordón umbilical sigue unido, y dudo que se rompa, es más me resisto a que se rompa, lo iré alargando poco a poco, pero estará unido.
Y empecé a alargarlo el día que me tuve que reincorporar a la vida laboral, en realidad el primer día no fue tan duro, viene bien de vez en cuando tener unas horas de distancia (en mi caso apenas 5 contando traslados), lo duro fue cuando eso se tuvo que repetir un día tras otro, y empiezas a hechar de menos los desayunos con mama, sus zumos, sus mimos, nuestras conversaciones mientras tu dormías, y el no perderte ni un segundo de tu vida. Hay comienzan los miedos, dirá su primer Mama cuando no esté?, aprenderá ha hacer cosas nuevas y no estaré presente?, llorará y yo no lo podré consolar... Afortunadamente esas sensaciones se van diluyendo, y van quedando en un segundo plano, pasán las semanas los días, y todos nos hacemos a la rutina.
Y en ese momento nos encontramos ahora, con una serenidad y paz interior que siempre he ansiado, y que tu me has dado, por primera vez me siento PLENA.
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